
04 · Adolescentes
¿Quién eres cuando apagas el celular?
Una pregunta para cuando la pantalla se queda negra

Por Padre Adolfo María · 1 de septiembre de 2026
Piénsalo.
Apagas el celular.
Ya no hay mensajes.
No hay TikTok.
No hay Instagram.
No hay videojuegos.
No hay videos.
No hay nadie diciéndote qué está pasando.
Y entonces...
¿quién eres tú?
Tal vez esa pregunta te incomoda.
Y está bien.
Porque estás creciendo.
Estás descubriendo quién eres.
No tienes que parecerte a todos
A veces parece que para pertenecer tienes que hacer lo mismo que los demás.
Si todos tienen cierto teléfono, tú quieres ese teléfono.
Si todos ven una serie, tú tienes que verla.
Si todos hablan de cierta manera, tú empiezas a hablar igual.
Si todos se burlan de alguien, quizá te ríes aunque sabes que está mal.
Pero pertenecer no significa dejar de ser tú.
Tu valor no se mide con “likes”
Imagina que publicas una fotografía.
Tiene tres “likes”.
Después ves la fotografía de otro compañero.
Tiene trescientos.
Y piensas:
“Él es más popular que yo.”
Pero eso no es verdad.
Un “like” no puede medir cuánto vales.
Tampoco las calificaciones.
Ni tu ropa.
Ni tu cuerpo.
Ni tu cantidad de amigos.
Tú vales mucho más que cualquier número que aparezca en una pantalla.
¿Sabes quién te mira de verdad?
Dios.
Y Dios no te mira como te mira internet.
No está contando tus “likes”.
No está comparándote con alguien más.
Él conoce tus alegrías.
Tus miedos.
Tus errores.
Tus preguntas.
Y aun así te ama.
La Virgen María también fue joven
María no comenzó su historia siendo una mujer anciana.
Fue una joven cuando recibió una misión enorme.
No tenía todas las respuestas.
Pero confió en Dios.
Y dijo:
“Hágase en mí según tu palabra.”
Eso significa que también puedes decirle a Dios:
“Señor, no entiendo todo, pero quiero descubrir qué quieres de mí.”
Ser diferente puede ser una fortaleza
Quizá algún día tendrás que decir:
“No.”
Cuando todos digan sí.
Quizá tendrás que irte.
Cuando todos quieran quedarse.
Quizá tendrás que defender a alguien.
Cuando todos se estén burlando.
Eso no te convierte en raro.
Te convierte en una persona con criterio.
Para vivirlo en serio
Esta semana elige un momento del día para apagar completamente el celular durante 30 minutos.
Sin música.
Sin videos.
Sin redes.
Solamente tú.
Y habla con Dios.
Puedes comenzar diciendo:
“Jesús, aquí estoy. Enséñame quién soy.”
Para pensar
¿Cuánto de lo que hago lo hago porque realmente quiero y cuánto porque tengo miedo de no pertenecer?
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Mi Café con María
“Hagan lo que Él les diga” — Jn 2, 5
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