← Volver a la revista

07 · Negocios

¿Puede existir una empresa católica?

Sí. Pero hay que entender qué significa

Padre Adolfo María

Por Padre Adolfo María · 1 de septiembre de 2026

Una empresa no se vuelve católica simplemente porque pone una imagen de la Virgen en la recepción.

Tampoco porque todos sus empleados vayan a Misa.

Y mucho menos porque su dueño diga:

“Esta es una empresa de valores.”

Una empresa verdaderamente inspirada en el Evangelio se reconoce por la manera en que trata a las personas y por la manera en que toma decisiones.

Una empresa existe para ganar dinero

Y eso no es malo.

Una empresa necesita generar ganancias.

Necesita pagar salarios.

Comprar maquinaria.

Invertir.

Crecer.

Pagar impuestos.

Crear empleos.

Si una empresa nunca genera recursos, eventualmente desaparece.

El problema no es ganar dinero.

El problema aparece cuando el dinero se convierte en el único criterio para decidir.

¿Cuánto vale un trabajador?

Para una empresa, un empleado puede aparecer en una hoja de cálculo como:

“Empleado número 37.”

Pero para Dios no existe el empleado número 37.

Existe una persona.

Tiene una familia.

Tiene preocupaciones.

Tiene sueños.

Tiene dignidad.

Tiene una historia.

Por eso un empresario católico debe preguntarse:

“¿Cómo estoy tratando a las personas que Dios puso bajo mi responsabilidad?”

Cuando hacer lo correcto cuesta

Supongamos que un proveedor ofrece:

“Te puedo dar este contrato, pero necesitamos pagar una comisión por debajo de la mesa.”

El negocio puede ser muy rentable.

Pero existe una pregunta:

¿Es correcto?

Otra empresa ofrece un producto más barato porque utiliza prácticas laborales injustas.

¿Lo compramos simplemente porque nos ahorramos dinero?

Otro trabajador cometió un error.

¿Lo humillamos delante de todos?

La ética cristiana aparece precisamente cuando hacer lo correcto cuesta.

El empresario como administrador

Un empresario cristiano debería entender su empresa como una responsabilidad.

No es dueño absoluto de todo lo que tiene.

Ha recibido talentos.

Oportunidades.

Personas.

Recursos.

Y tiene que administrarlos bien.

La pregunta no es solamente:

“¿Cuánto gané?”

También:

“¿Qué bien produje?”

¿Cuántos empleos generé?

¿Cuántas familias pude sostener?

¿Cuántos clientes pude servir?

¿Cuántas personas pudieron crecer?

¿Cuánto bien pude hacer?

Para vivirlo en serio

Esta semana elige una persona que trabaje contigo.

Pregúntale:

“¿Hay algo que podamos mejorar para que puedas hacer mejor tu trabajo?”

Y escucha la respuesta sin defenderte inmediatamente.

Para pensar

Si Jesús fuera el socio mayoritario de mi empresa, ¿qué cambiaría en la manera en que la dirijo?

Oración del empresario

“Señor Jesús, pon en mis manos sabiduría para administrar lo que me has confiado. Que nunca ponga las ganancias por encima de la dignidad de las personas. Haz de mi empresa un lugar donde se produzca riqueza, pero también trabajo digno, servicio y bien para la sociedad. Amén.”

Este contenido es posible gracias a

Logo de Interchange

Interchange

Precios justos en tus necesidades de intercambio de divisas.

Ver en el directorio →