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02 · Padres

Tus hijos no necesitan un padre perfecto

Necesitan un padre presente, coherente y capaz de pedir perdón

Padre Adolfo María

Por Padre Adolfo María · 1 de septiembre de 2026

Hay padres que viven preocupados por cometer errores.

“¿Estaré educando bien a mi hijo?”

“¿Le estoy dando suficiente?”

“¿Estoy siendo demasiado estricto?”

“¿Estoy siendo demasiado permisivo?”

Y detrás de todas esas preguntas aparece una idea peligrosa:

“Tengo que ser un padre perfecto.”

No.

Tus hijos no necesitan un padre perfecto.

Necesitan un padre que los ame.

El padre que sabe pedir perdón

Imagina que papá llega cansado del trabajo.

El niño está haciendo ruido.

Papá pierde la paciencia y le grita.

Después se da cuenta de que exageró.

Hay dos posibilidades.

Puede fingir que no pasó nada.

O puede acercarse a su hijo y decir:

“Hijo, papá se equivocó. Estaba cansado, pero no debí hablarte así. Perdóname.”

¿Sabes qué acaba de aprender ese niño?

Que pedir perdón no hace pequeño a un hombre.

Lo hace grande.

También aprende que los errores pueden repararse.

La coherencia educa más que los discursos

Podemos decirle a nuestros hijos:

“Hay que decir la verdad.”

Pero si ellos nos escuchan mentir por teléfono:

“Dile que no estoy.”

Nuestro discurso pierde fuerza.

Podemos decir:

“Hay que rezar.”

Pero si nunca nos ven rezar, nuestra enseñanza se convierte en teoría.

Podemos decir:

“Hay que respetar a los demás.”

Pero si escuchan constantemente cómo insultamos a otros conductores, políticos, vecinos o familiares...

ellos aprenden.

Los hijos no solamente escuchan lo que decimos.

Observan quiénes somos.

El padre presente

Estar presente no significa solamente pagar las cuentas.

Significa conocer a nuestros hijos.

Saber qué les preocupa.

Conocer a sus amigos.

Saber qué les gusta.

Escuchar sus historias aunque parezcan insignificantes.

Saber cuándo algo cambió en su comportamiento.

Y, sobre todo, que nuestros hijos sepan:

“Si tengo un problema, puedo acudir con mi papá.”

No tengas miedo de poner límites

Amar tampoco significa permitirlo todo.

Un padre que nunca dice “no” no necesariamente es un padre amoroso.

A veces decir “no” es precisamente una forma de amar.

“No puedes ir.”

“No puedes hablarle así a tu mamá.”

“No puedes usar ese teléfono toda la noche.”

“No puedes hacer eso.”

Los límites enseñan al niño que no todos sus deseos tienen que convertirse en realidad.

El mejor regalo

Tus hijos no necesitan tenerlo todo.

Necesitan saber que son amados.

Necesitan límites.

Necesitan ejemplo.

Necesitan presencia.

Necesitan verdad.

Y necesitan descubrir que papá también necesita a Dios.

Para vivirlo en serio

Esta semana busca un momento a solas con cada uno de tus hijos.

Sin celular.

Sin televisión.

Sin prisas.

Pregúntale:

“¿Hay algo que quieras contarme y que nunca me hayas contado?”

Y escucha.

No interrumpas.

No juzgues inmediatamente.

Escucha.

Para pensar

¿Mis hijos conocen al padre que soy o solamente al proveedor que soy?

Oración

“Señor, ayúdame a ser para mis hijos un padre que refleje tu amor. Dame paciencia, sabiduría, firmeza y humildad. Y cuando me equivoque, dame la valentía de pedir perdón. Amén.”

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